MOUNT ECHEYDE

Nada parece más aterrador que el vaticinio del fuego eterno, por más efecto purificador que se le atribuya al mismo. El fuego albergado por las entrañas de la Tierra ha sido asociado en algunas culturas con el origen del mismo mal. Así ocurrió con los antiguos pobladores de la isla de Tenerife, que denominaron a su volcán Echeyde (“la morada del maligno” en lengua guanche), equiparándolo con el infierno.

La elevada altitud del Teide (3.718 metros) hace que su impactante figura sea visible desde prácticamente todos los puntos de la isla, en algunas ocasiones cubierta de nieve y en otras desapareciendo entre las nubes. En la Edad Media dos navegantes italianos no tuvieron valor suficiente para desembarcar en la misma después de haberla rodeado: la omnipresente visión de la elevada montaña les hizo pensar que estaban en presencia de algún tipo de encantamiento.

Echeyde

Desde la antigüedad la isla de Tenerife ha despertado fascinación. Se cree que el monte Atlante descrito por el historiador griego Heródoto se trataba del Teide y que el mismo pudo ser también avistado por Ulises en uno de sus viajes. Actualmente el Parque de las Cañadas del Teide, en la caldera del volcán, es uno de los parques nacionales más visitados del mundo.

No es de extrañar que semejante accidente geológico llamara la atención del baterista inglés Carl Palmer, que fijó su residencia en el  valle de La Orotava durante la década de los 70. Después de la separación del trío Emerson Lake & Palmer a finales de la misma, Carl dispuso de bastante tiempo libre para planificar un nuevo álbum en solitario. Por entonces Ian Anderson le ofreció participar en su último proyecto para Jethro Tull, pero Palmer declinó la oferta. Sin embargo vio con buenos ojos colaborar con Mike Oldfield: “Ian quería grabar un disco de Jethro Tull y no tenía grupo – ya sabes que él cambia mucho de formación – y me preguntó si quería tocar en ese disco. Yo no tocaba entonces por dinero y le dije que para un disco solo no estaba interesado, que no lo hacía para nadie. Solo lo he hecho con gente que no está en ningún grupo formado, como Mike Oldfield. En el álbum ‘Five Miles Out’ toco el tema ‘Mount Teide’. Grabamos este tema para un álbum mío en solitario y cuando Mike estaba grabando su álbum le faltaba una canción y me dijo si podía utilizarla”.

M.Oldfield / C.Palmer / Tilehouse Studios

No sabemos si Oldfield llegó a visitar la isla o el domicilio de Palmer. El libreto de la antología del baterista Do Ya Wanna Play, Carl? tan solo menciona que el tema pertenece a las sesiones de Five Miles Out, lo cual explicaría que los créditos estuvieran finalmente atribuidos a Oldfield. Parece lógico pensar que los ensayos se realizaron en la casa-estudio que Mike tenía en Denham – ahora gestionada por su hijo Luke – antes de que Palmer se involucrara con el grupo Asia.

En esa época Mike contaba con un grupo de músicos que habitualmente colaboraba en sus composiciones, el Mike Oldfield’s Group, pero también estuvo abierto a colaborar con otras figuras del rock progresivo como Carl Palmer o Jon Anderson. Otra cosa es que su complicada personalidad consiguiera granjearse la amistad de sus colaboradores: “Es una persona muy oscura. A mí me gustó mucho colaborar con Mike, pero es un poco difícil trabajar con él”, afirmó Palmer en una entrevista radiofónica.

Muy probablemente trabajarían a partir de jammings, una forma a la que se había acostumbrado Mike desde la elaboración de Platinum. La prueba más clara de ello sería el otro tema que nació como fruto de esta colaboración, Ready Mix. En Mount Teide, en cambio, la mano de Oldfield en la producción es patente de principio a fin.

El tema capta a la perfección la atmósfera del paraje, declarado Patrimonio de la Humanidad en 2007. Las diferentes melodías se van alternando mientras la base percusiva va subiendo progresivamente de intensidad, al igual que el tono general de la composición. El crescendo da la impresión de emular el despertar del volcán y cada malabar ejecutado por Carl Palmer parece representar la energía contenida en su interior.

La fuerza interpretativa del dúo consigue, por fin, desatar toda la ira volcánica en un final apoteósico. El calor asfixiante parece penetrar por todos nuestros sentidos, hasta dejarnos sin aliento en el último redoble. Es la purificación del fuego.

Teide desde el mirador de Ortuño (13/10/99)

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3 comentarios to “MOUNT ECHEYDE”

  1. Miguel Angel Says:

    Magnífico reportaje, si señor !!!!
    Y hace justicia a un tema no lo suficientemente valorado !!!
    Te felicito.

    MA.

    • Gobe Says:

      Es tan grande el disco Five Miles Out que sus piezas pueden parecer pequeñas. Siempre me ha encantado cuando “Mount Teide” enlaza con el tema siguiente: todavía no has recuperado la respiración y ya está sonando con fuerza la introducción percusiva de “5MO”. Gracias, MA!

  2. ¡Hola mundo! » Blog de ANGEL FERNANDO MONTESDEOCA QUINTANA Says:

    […] MOUNT TEIDE (Mike Oldfield y Carl Palmer) […]

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