EL LADO OSCURO DE PINK FLOYD

Era el 24 de marzo de 1973 cuando Pink Floyd lanzó su séptimo álbum, The Dark Side Of The Moon, en el Reino Unido. Descrito como “el sueño húmedo del fetichista del estéreo”, se estima que lleva vendidas 50 millones de copias en todo el mundo. De la mano del single Money la formación británica acabó de abrirse mercado en EEUU y se estableció como una de las mayores bandas de rock de los años 70, una época en la que el mercado audiovisual estaba todavía por descubrir.

Técnicamente innovador, el disco se vendió a espuertas entre los entusiastas del estéreo, que reemplazaban sus desgastadas copias de vinilo una y otra vez. No en vano, el álbum se utilizó durante dos décadas para demostrar la calidad de sonido de las salas de audición de alta fidelidad. Cuando, por fin, el álbum se lanzó en formato CD en 1984, se equipó a una factoría alemana para que tan solo fabricara compactos de Dark Side Of The Moon.

Aunque tan sólo alcanzó el número 1 de las listas americanas durante una semana, permaneció en las mismas nada menos que 15 años (hasta julio de 1988), atesorando ese record con una ventaja de 6 años sobre su más inmediato perseguidor. No podemos decir, por tanto, que el éxito del álbum haya sido flor de un día.

The Dark Side Of The Moon

La primera de la claves de ese éxito fue el sonido, tanto por los efectos sonoros como por la calidad del mismo. El único Grammy que ganó el álbum se otorgó a Alan Parsons en la categoría de “álbum mejor ingeniado de 1973”. El mejor ejemplo del sonido lo constituyen los relojes que se escuchan al principio de Time. Éstos fueron grabados por Alan en una tienda de antigüedades como una demostración para el sonido cuadrafónico.

El libro Inside Out del baterista Nick Mason hace referencia a este aspecto: “Al principio de las sesiones de grabación de ‘Dark Side’ nos asignaron a Alan Parsons, que había sido ayudante de operario de cinta en ‘Atom Heart Mother’, como ingeniero de la casa. Era un ingeniero condenadamente bueno pero, además, tenía muy buen oído y era un músico competente. Me encantaba el sonido que podía conseguir de mi batería en la cinta. Desgraciadamente perdimos las ventajas del talento de Alan cuando le invitamos a ser el ingeniero de nuestro siguiente álbum, ofreciéndole una pequeña cantidad de dinero pero haciéndole ver lo privilegiado que era. Para nuestro asombro, nos rechazó”.

Parsons también recomendó a la cantante de sesión Clare Torry para el tema The Great Gig In The Sky. En 1979, cuando ya se había embarcado en The Alan Parsons Project junto a Eric Woolfson, Alan se acordó de Clare para poner voz al tema Don’t Hold Back, perteneciente al álbum Eve. Un año antes su socio Woolfson se había inspirado en la temática piramidal, en parte influenciado por The Dark Side Of The Moon.

Pyramyd (The Alan Parsons Project)

La siguiente clave fue la cohesión conceptual del álbum – el primero de la banda con un tema unitario – y la universalidad de la temática: cómo las presiones cotidianas de la vida moderna pueden conducir a la locura.

Nick Mason lo recuerda así: “Las discusiones que propiciaron el desarrollo de ‘The Dark Side Of The Moon’ tuvieron lugar en una reunión del grupo en la mesa de la cocina de mi casa. Aún no teníamos un tema unitario que ayudara a Roger a desarrollar su trabajo inicial. Mientras hablamos surgió el tema del estrés como hilo conductor, aunque por entonces no estábamos pasando por ninguna angustia existencial: de hecho, era uno de los períodos más estables en nuestras vidas familiares. Sin embargo, a pesar de esta estabilidad, hicimos una lista de las dificultades y presiones de la vida moderna que podíamos reconocer en especial: las fechas límite de entrega, los viajes, el estrés de volar, el aliciente del dinero, el miedo a morir y los problemas de inestabilidad mental que podían desembocar en locura.”

La voz que suena en el tema introductorio del álbum deja el concepto claro desde el principio: “He estado loco desde hace un montón de años. He estado al límite… Se que siempre he estado loco, sé que lo estoy, como la mayoría de nosotros. Es difícil explicar por qué estás loco, incluso si no lo estás…”.

The dark side of life

Los retazos de frases que salpican el álbum se añadieron al final. Según Mason fueron grabados una noche justo antes del ensamblaje final del álbum. “Roger sugirió la idea de incorporar palabras recitadas y en media hora habíamos pensado en la manera de hacerlo. Roger anotó una serie de preguntas sobre la locura, la violencia y la muerte – y creo que yo las escribí en unas tarjetas. Las colocamos boca abajo en un atril del Estudio 3. Luego invitamos al estudio a cualquiera que pudiéramos encontrar en las instalaciones de Abbey Road.” Uno de ellos fue Paul McCartney – por entonces grabando con los Wings – pero sus respuestas fueron rechazadas al no parecer lo suficientemente sinceras.

Las preguntas formuladas empezaban siendo bastante triviales (¿Cuál es tu color favorito?). Luego eran seguidas por otras más acordes con la temática el álbum (¿Tienes miedo a morir? ¿Cuándo fue la última vez que te comportaste de forma violenta? ¿Tenías la razón? ¿Has pensado alguna vez que estás volviéndote loco? ¿Por qué?), para acabar con la enigmática ¿Qué piensas del lado oscuro de la luna?

Las respuestas añadieron un componente metafísico al conjunto: “No tengo miedo a morir, en algún momento pasará, no importa. ¿Por qué debería temer a la muerte? No hay razón para ello, todos nos vamos en algún momento.” Resulta llamativa la trascendentalidad de las mismas, teniendo en cuenta que provenían de gente corriente, como ocurre en la afirmación final de Jerry Driscoll, portero de los estudios: “En realidad no hay un lado oscuro de la luna. De hecho toda ella es oscura”.

Para David Gilmour la clave del disco estaba en que te podías identificar con él: “Hay algo en él válido para cualquiera. Al menos una canción de ese álbum puede significar algo para una buena parte de gente”. Para Roger Waters la supervivencia del disco se debe tanto a la simplicidad de las ideas recogidas en las letras como a la música: “Es muy fácil de escuchar. Son buenas canciones, muy bien interpretadas”. Nick Mason va más allá refiriéndose al tema Us And Them: “Hay una frase que dice que la música es ‘el espacio entre las notas’ y la música de Rick en este tema en particular lo demuestra con cierto estilo”.

La portada del álbum se convirtió también en un referente dentro del género. La misma fue encargada al estudio Hipgnosis, de Storm Thorgerson y Aubrey Powell, viejos conocidos del grupo. Thorgerson se presentó con una serie de ideas pero la elección fue cuestión de segundos: “Echaron un vistazo a todo, se miraron entre ellos, dijeron ‘ésta’ al unísono y abandonaron la habitación”. El diseño del prisma refractando un haz de luz no podía ser más sencillo y a la vez tan inmediatamente llamativo.

El antagonismo luz-oscuridad formaba parte de la simbología utilizada en el disco. “El álbum utiliza el sol y la luna como símbolos: la luz y la oscuridad, lo bueno y lo malo, la fuerza de la vida como oposición a la fuerza de la muerte”, afirmó Waters. Una dualidad de lo más universal: el yin y el yang taoísta, el lado luminoso y el lado oscuro. No los subestimemos.

The dark side of the force

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2 comentarios to “EL LADO OSCURO DE PINK FLOYD”

  1. Gerard Corrigüelas Says:

    Jordi, com sempre, genial!

  2. juande Says:

    magnifica cronica…gracias,

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