LOS ALBORES DE OMMADAWN

La personalidad introvertida de Mike Oldfield da pie a que cada una de sus composiciones musicales pueda interpretarse como una ventana hacia su universo interior. En Ommadawn, su tercer trabajo, dicha ventana se mostró diáfana, como bien reflejaba la bella fotografía tomada por David Bailey que sirvió de portada al álbum. Por primera vez el rostro mesiánico del compositor se mostraba ante el gran público pero, más allá del valor aparente de la imagen, Ommadawn iba a representar un auténtico autorretrato sonoro.

La sesión fotográfica para la portada se realizó en The Beacon, la casa del condado de Hereford donde el artista se había recluido tras el éxito de Tubular Bells. Su campiña había inspirado las notas de su apacible segundo álbum, pero las críticas sobre su repetitividad vertidas por la prensa musical minaron la frágil personalidad del joven Oldfield hasta el punto de llegar a rehusar del mismo.

El multiinstrumentista intervino en septiembre de 1974 en el concierto de respaldo al baterista Robert Wyatt y unos meses antes acompañó en el escenario a Kevin Ayers, pero durante ese otoño su estado anímico decaeria, negándose a aparecer en la presentación del álbum Star’s End de su amigo David Bedford y en las actuaciones que éste realizó para promocionar las versiones orquestales de Tubular Bells y Hergest Ridge.

La estabilidad emocional que le confería la convivencia con su novia Maggie se desmoronó con la ruptura de la relación sentimental. Solo en su santuario, Oldfield se volvió paranoico y neurótico. “Tenía miedo de todo – de la gente, de las luces, de mí mismo. Ni siquiera tenía la confianza necesaria para levantarme y salir de la habitación. Me encontraba en un estado terrible, increíblemente inseguro.” William Murray, un amigo de los tiempos de The Whole World, vendría a rellenar parte de ese vacío estableciéndose por una larga temporada en The Beacon, pero el estado mental del músico no mejoraría con la muerte de su madre en enero de 1975.

Para huir de la realidad se sumergió en la música y abusó del alcohol y, esporádicamente, del LSD. “Por la época en la que empecé a trabajar en la pieza musical que acabaría siendo ‘Ommadawn’ comencé a ser bastante dependiente del alcohol. La mayoría de los días a media mañana ya me había bebido un cuarto de botella de brandy y no la dejaría a lo largo del día […]. Tan solo tenía 21 años, mi madre había muerto y apenas me comunicaba con mi padre; era como si hubiese perdido toda mi infancia. Los ataques de pánico se estaban convirtiendo de nuevo en una amenaza, pero yo me encontraba bien mientras seguía trabajando en ‘Ommadawn’”, recuerda el compositor en su autobiografía.

Se había hecho instalar un estudio de grabación en la habitación inferior de su casa con el propósito de llevar a cabo todas las tareas necesarias para confeccionar su nueva obra por sí mismo, desde la composición y la interpretación a las labores técnicas y de producción. Se dijo a sí mismo “Bien, ahora vais a ver” y empezó a canalizar su rabia y angustia a través de la música.

Mike Oldfield (Ommadawn) 1

La composición comenzó a tomar forma a partir de dos melodías que creó con la guitarra acústica. Éstas combinaron bien y sirvieron de base para la primera cara del disco, que en sus inicios se denominaba Pickles On My Glockenspiel [Pepinillos en mi xilófono]. El trabajo, sin embargo, avanzó de forma intermitente los primeros meses.

Por las tardes el artista acostumbraba a refugiarse en el restaurante Penrhos Court, en las afueras de Kington, donde a cambio de unas botellas de vino interpretaba canciones medievales junto a Leslie Penning, un músico local especialista en instrumentos antiguos. Las sesiones improvisadas a guitarra y flautín encandilaban a los comensales. En palabras de Penning: “La gente dejaba de comer, no podía dar crédito a sus oídos. Era maravilloso”.

Mike Oldfield también empleaba su tiempo libre paseando o haciendo excursiones a caballo junto a Leslie Penning y William Murray en las inmediaciones de Hergest Ridge. “No éramos grandes jinetes, solo tres tipos resacosos en sus pequeños ponis”, recuerda el músico. La experiencia a lomos de los caballos aliviaba la mente del atormentado Oldfield: “Me gustan los truenos y me gusta la lluvia, los fuegos abiertos y las llamas rugiendo. Pero si el trueno está en mi cerebro, prefiero montar a caballo”, expresaría abiertamente Oldfield en la letra de su canción On Horseback.

Mike Oldfield (Ommadawn) 2

Antes de la llegada de William Murray a The Beacon, su hermano Terry se había convertido en el mentor del artista, cuidando de él y animandole a salir de casa. Richard Branson le contrató para que sirviera de puente entre la discográfica y el músico, pero la situación pudo con él y acabó dejándolo. “Mi hermano estuvo conmigo y fue la primera vez que realmente lo conocí. Terry siempre quiso ayudarme, pero cuando uno se encuentra en ese estado de pánico es difícil explicarse a alguien que no lo ha experimentado”. Juntos fueron al sur de Irlanda y a Grecia (en tierras helenas compraron un buzuki), destinos que acabaron dejando su impronta musical en el trabajo en ciernes.

La música africana también acabó impregnando la nueva composición. Oldfield tenía pensada una sección donde usar tambores africanos de forma repetitiva (de niño le gustaban las grabaciones africanas de la biblioteca de Reading) sobre la que añadir una melodía vocal a modo de mantra. La cantante Clodagh Simmonds improvisó entonces un canon con palabras transcritas fonéticamente del gaélico al inglés: “Ab yul ann I dyad awt, en yab na log a toc na awd, taw may on ommadawn egg kyowl”. La palabra ‘ommadawn’ (‘amadan’ en su original gaélico) llamó la atención del artista hasta el punto de querer nombrar así al álbum. Clodagh había escrito en una hoja lo primero que le vino a la cabeza: “Papá está en la cama. El gato está bebiendo leche. Soy un idiota y me estoy riendo”. De manera encubierta, el joven músico autodenominaba ‘idiota’ a su obra más íntima, dotándola así de aún más misticismo.

Mike Oldfield (Ommadawn) 3

Después de varios meses trabajando en la primera cara del disco aparecieron los problemas técnicos. La cinta de grabación no resultó adecuada para tanto sonido agregado, comenzó a eliminar polvo y a ensuciar los cabezales, obligando a grabar todo de nuevo en una cinta diferente. Obsesionado en su trabajo, Oldfield volvió a grabar pista por pista todos los instrumentos y aprovechó la ocasión para perfeccionar su composición.

La parte final de la primera cara experimentaría una notable modificación, viéndose eliminadas algunas secuencias musicales y la etílica conversación surreal entre Oldfield y Murray que aparecía sobre el canon de Clodagh en la versión primigenia o “perdida” de Ommadawn. Mike replanteó ese nuevo final como un elemento catártico: “Me di cuenta de que lo que me había estado jodiendo era haber nacido. A mucha gente le fastidia nacer. Así que decidí que iba a renacer. Era la única posibilidad. Tenía que recrear las circunstancias de mi propio nacimiento. El sonido del final de la primera cara de ‘Ommadawn’ soy yo prorrumpiendo de la vagina de mi madre”, declaraba en 1979 a Melody Maker tras haber asistido a un seminario de terapia Exégesis que le cambió la vida.

En las fases finales de la grabación del disco el ingeniero Phil Newell se pasó por The Beacon para ayudar. En unas declaraciones afirmó que a Mike le llevó mucho tiempo conseguir un solo de guitarra para el final de la cara uno. Una mañana Phil se despertó con el sonido de un fantástico guitarreo, se vistió y al entrar al estudio se encontró a Mike tocando ante un atril con un ejemplar de la revista Mayfair abierto, mirando las chicas desnudas. Casualidad o no, Bob Edmonds del New Musical Express describió los solitarios tambores que sonaban tras el estridente chillido de guitarra final como “latidos de corazón postcoitales”.

Fuera por lo que fuera, lo cierto es que el músico descargó todas sus emociones contenidas en ese desgarrador solo de guitarra, incapaz de dejar indiferente a nadie. “Me asustó hasta la muerte cuando lo hice. Esa guitarra eléctrica me pareció realmente aterradora. No podía dormir”, recordaba Oldfield.

A principios de verano de 1975 el artista permitió que un equipo de filmación dirigido por Tony Palmer invadiera su morada para rodar material con vistas a aparecer en un documental que iba a repasar la historia de la música pop anglosajona. La serie, denominada All You Need Is Love, fue emitida un par de años después. Oldfield aparecería en el último capítulo mostrando sus habilidades con varios instrumentos, trabajando en su estudio con la versión “perdida” de Ommmadawn (finalmente recuperada en 2010) y paseando por los alrededores de Hergest Ridge.

Si te sientes algo abatido, deberías venir a Hergest Ridge”, rezaba la letra de On Horseback, canción optimista que Oldfield colocó premeditadamente al final del álbum para equilibrar las energías del mismo. En la misma aparecían las voces de unos niños, los hijos de Martin Griffiths, propietario del restaurante Penrhos Court donde el multiinstrumentista ahogaba sus penas. Martin era además piloto, tenía un pequeño aeroplano y contribuyó de manera positiva a que Oldfield venciera sus miedos y comenzase a tomar lecciones de vuelo.

Se dice que uno de sus primeros vuelos fue desde el aeródromo de Shobdon hasta Kidlington para asistir a la sesión de grabación de los tambores africanos en el estudio The Manor y para tomarse allí también una instantánea  junto a los colaboradores del álbum. Cuando el barbado Herbie posó para dicha foto no sabía que sus gaitas iban a quedar relegadas a la “versión perdida”, lo contrario que le ocurrió a Pierre Moerlen, cuyos timbales fueron grabados en The Beacon con posterioridad a la sesión fotográfica (sus ensayos en pleno verano provocaron algunas molestias acústicas a los vecinos de Oldfield). El caso de Paddy Moloney, líder de The Chieftains, fue similar: su fugaz colaboración fue cosa de último momento (Paddy grabaría su parte de gaita una noche no exenta de alcohol en The Beacon sobre una melodía de guitarra que Mike había compuesto seis años antes para Rosie, el novio de su hermana). Por alguna razón tampoco apareció retratada la vocalista Bridget St John, pero no por ello deja de ser la fotografía de una gran familia: la familia Ommadawn.

Ommadawn Group

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4 comentarios to “LOS ALBORES DE OMMADAWN”

  1. MA. Says:

    Impresionante documento!!
    Has estado a la altura del disco!!!!!
    Enhorabuena.!!!

    Y los vídeos buenísimos !!!!
    Muchas gracias Jordi!!!!

  2. onofreg Says:

    Hola Jordi. Un article molt complet. Em pensava saber-ho gairebé tot de la gestació d’Ommadawn però tu m’has sorprès, especialment amb l’episodi de les nines nues del Mayfair! 40 anys ja. Crec que el vaig comprar amb a penes catorze anys. Certament crec que ha marcat a milions de persones arreu del món. El teu article és un homenatge just a una peça tan meravellosa. Una vegada vaig llegir que era el disc favorit de Nacho Cano, que té la meva edat amb un o dos dies de diferència. Serà per això!
    Salut

    • Gobe Says:

      Gràcies per les teves paraules, Nofre. Quan arriba la tardor, no se m’oblida mirar el cel per si un dia, de casualitat, les aus migratòries porten un altre regal musicat.😉
      Salut!

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