EL HOMBRE PROGRESIVO: RETRATO ROBOT

En los años 90, cuando Internet era algo tan exclusivo que el común de los mortales ignoraba su existencia, las publicaciones periódicas en forma de fanzine suponían la mejor manera para mantenerse informado de todas las novedades musicales. Dentro del ámbito del rock progresivo o sinfónico, la revista Lunar Suite supo marcar las diferencias.

Conducida desde Zaragoza por Alberto Torró y sus colaboradores, la publicación fue un referente informativo para los seguidores del género, pues combinaba interesantes noticias con reseñas discográficas, crónicas de conciertos, entrevistas y otras secciones periódicas, tanto de divulgación u opinión como de tinte humorístico.

En cierta ocasión publicaron un artículo entretenido y singular que diseccionaba el comportamiento del hombre sinfónico-progresivo en forma de decálogo. Dicho estudio sigue manteniendo su vigencia dos décadas después, por lo que me he permitido revisarlo en este post que pretende rendir tributo a aquel increíble equipo de redactores.

Retrato robot prog

1 – El hombre progresivo tiene un espíritu inquieto y creativo.

Es, ante todo, un enamorado profundo de la creatividad. Si existe un plano espiritual, la música sería un acertado vehículo para moverse por éste.

2 – Puede pecar de introvertido.

No es que sea antisocial, sencillamente es un incomprendido. Son pocos y la mayoría de gente no entiende “esa música con tantos cambios que no se puede bailar”. Así que, ¿para qué extenderse en explicaciones?

3 – No entiende a la gran mayoría que le rodea.

Si es evidente que con esta música se alcanzan las más elevadas cotas, ¿por qué la gran mayoría se contenta con menos?

4 – El hombre progresivo acostumbra a tener un gran universo interior.

No es que sea un patrimonio exclusivo del colectivo progresivo, pero sin duda este estilo musical ayuda a desarrollarlo, cargándolo de detalles minúsculos y elaborados, como la música que escucha. Al igual que ésta, es electrizante, denso, compacto, espeso, a veces áspero, nunca monótono y siempre lleno de vigorosa energía. Un universo interior lleno contrastes, capaz de combinar los llanos más extensos con los vértigos que producen las cordilleras más encumbradas.

5 – ¿Sólo escucha Rock Progresivo?

No, en absoluto. El progresivo es como un elaborado plato digno de la más alta cocina, pero no hay que dejar de lado otras preparaciones culinarias o incluso es saludable seguir alguna dieta de vez en cuando por aquello de que con apetito se aprecian mejor los sabores.

6 – ¿Drogas, ácidos, estimulantes,…?

Años atrás quizá se llevaba… y no por todos. El hombre progresivo auténtico sabe que no hay mejor estimulante que la buena música; sin embargo, una corriente de opinión considera probado que el alcohol etílico puede alterar la percepción y dimensión de obras como Shine On You Crazy Diamond o Amarok.

7 – No tiene un duro

Digamos mejor que no tiene liquidez, ya que todo su capital está invertido en sencillos y álbumes de vinilo, discos compactos, ediciones remasterizadas, material audiovisual, revistas musicales, magacines especializados y merchandising de conciertos. Esto afecta directamente a otros aspectos de su persona, como su vestuario: “Estos tejanos se están cayendo a trozos, pero es que ha salido el último de IQ… bueno, ¿a quién le importan unos tejanos?

8 – El hombre progresivo cultiva el amor por las cosas hechas con amor y dedicación.

Percibe con facilidad cuándo algo se ha hecho dejando el alma en ello: desde un óleo hasta un edificio y, por supuesto, una canción, sea del tipo que sea. Es amante de la creatividad y odia el marketing. Es respetuoso con todo, excepto con lo que es mediocre pudiendo haber sido excelente.

9 – Es amante de sofás, divanes, sillones y artilugios similares.

No es que sea un vago, ni mucho menos. Es que sabe que un disco progresivo es como uno de esos buenos libros que requiere concentración. Por tanto: soledad, luz tenue, volumen adecuado y postura cómoda. De ahí lo del sofá, diván o lo que sea. Luego… ¡a volar!

10 – Sus compañeros le aprecian pero procuran evitar que lleve su coche.

Es evidente. Pone siempre su Rock Progresivo y para los no iniciados la audición puede ser una tortura en sus no-cultivados oídos. Como mucho le dicen aquello de “…bueno, pon aquella del grupo tal”, que suele coincidir con la canción más comercial de todo el disco y la que menos le convence. Con el tiempo sus compañeros se traen su propia música y le pegan el cambiazo ante el primer despiste.

02 Keep Calm (Prog Rock)

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5 comentarios to “EL HOMBRE PROGRESIVO: RETRATO ROBOT”

  1. MA Says:

    Si señor, suscribo lo suscrito.
    No tuve ocasión de leer la revista, pero si esos redactores eran tan buenos críticos como antropólogos… debía tener recomendaciones tan cachondas (bufff esta expresión suena de lo más antigua) como interesantes.

  2. amkosen Says:

    Yo creo que seguimos igual, aunque con más años…

  3. Alberto Says:

    Gracias chicos por acordaros de mi revista y de mí. Un abrazo

    Alberto Torró

    • Gobe Says:

      Gracias a ti, Alberto, por todo lo que nos aportaste. El tiempo cambia gran parte de las cosas, pero aquello que deja huella perdura en el recuerdo por muchos años. ¡Saludos!

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